“Cuando el día se vuelva oscuro, cuando el trabajo parezca monótono, cuando resulte difícil conservar la esperanza, simplemente sube a una bicicleta y date un paseo por la carretera, sin pensar en nada más”.
Arthur Conan Doyle
Iniciar este libro me ha llevado tiempo. Las mismas dudas y demoras que antes de emprender un viaje en bicicleta. Creo que esa es una de las enseñanzas de todo esto: dejar la indecisión y moverse, solo el movimiento resuelve las cosas.
Aquí voy a entremezclar mis opiniones personales con datos ciertos. Cada lector tiene la libertad de tomar lo que considere útil y desechar lo que no le parezca. En la calle hay montones de cosas seriadas, sin embargo, no hay dos bicicletas iguales.
Voy a contar lo que aprendí y lo que mal aprendí, lo que creo y lo que se, lo que acerté y me sigo equivocando.
Elegir un cuadro de bicicleta, sus componentes más importantes, las reparaciones y herramientas que necesitamos, el equipo para acampar, el cuidado con la naturaleza que visitamos.
Los caminos son infinitos y personales. Pensar en Siete Lagos o Sierras de Tandil es casi una iniciación obligada, pero los más lindos son los más solitarios, pueblerinos y duros, mientras nuestro cuerpo aguante.
Podemos viajar alojándonos en hoteles o en carpa, con auto de apoyo o cargando todo nosotros mismos, pedaleando jornadas largas o quedándonos varios días en cada lugar. Las posibilidades son libres y eso es lo más fascinante.
Flavio Alejandro Pigazzi
Arthur Conan Doyle
Iniciar este libro me ha llevado tiempo. Las mismas dudas y demoras que antes de emprender un viaje en bicicleta. Creo que esa es una de las enseñanzas de todo esto: dejar la indecisión y moverse, solo el movimiento resuelve las cosas.
Aquí voy a entremezclar mis opiniones personales con datos ciertos. Cada lector tiene la libertad de tomar lo que considere útil y desechar lo que no le parezca. En la calle hay montones de cosas seriadas, sin embargo, no hay dos bicicletas iguales.
Voy a contar lo que aprendí y lo que mal aprendí, lo que creo y lo que se, lo que acerté y me sigo equivocando.
Elegir un cuadro de bicicleta, sus componentes más importantes, las reparaciones y herramientas que necesitamos, el equipo para acampar, el cuidado con la naturaleza que visitamos.
Los caminos son infinitos y personales. Pensar en Siete Lagos o Sierras de Tandil es casi una iniciación obligada, pero los más lindos son los más solitarios, pueblerinos y duros, mientras nuestro cuerpo aguante.
Podemos viajar alojándonos en hoteles o en carpa, con auto de apoyo o cargando todo nosotros mismos, pedaleando jornadas largas o quedándonos varios días en cada lugar. Las posibilidades son libres y eso es lo más fascinante.
Flavio Alejandro Pigazzi
Rosedal de Palermo, Ciudad de Buenos Aires

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